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domingo, 21 de agosto de 2011

NY.

La atmósfera de la ciudad se hacía más extraña a medida que transcurrían los días. Era como si algo se hubiera marchado de Nueva York -su realidad o su importancia- y la ciudad estuviese montando un espectáculo para él solo, un espectáculo colosal de autobuses, taxis y gente que caminaba presurosa por las aceras, de televisores enchufados en todos los bares de la Tercera Avenida, de cines con el neón de las marquesinas encendido en plena luz del día, y de efectos sonoros compuestos por el sonar de millares de claxons y voces humanas que parloteaban sin sentido. Parecía que el sábado, cuando su buque soltase amarras, toda la ciudad de Nueva York iba a desplomarse como una gigantesca tramoya de cartón piedra.
Pensó que quizás estaba asustado.


jueves, 11 de agosto de 2011

Por la insatisfacción, motor del mundo.

Entonces, del fondo de su corazón, van surgiendo con vida propia los primeros acordes de la canción con la que yo aprendí a dormirme, la canción que hizo famosa a la joven de la foto y que mi abuela odiaba tanto, el estribillo que, a pesar del dolor, nos hace felices. A mí, porque me recuerda a mi infancia y a él, porque le recordaba que la vida fue una vez de un color distinto a un negro túnel sin salida.
El color de la esperanza, de la ilusión perdida y conservada, el color de la juventud y la fruta aún no madura, de las cosas por hacer y el tiempo por delante. 

No el negro de luto, de la otra, de yo soy ésa y el pecho tatuado.
Sino el verde, 

como los ojos verdes, 
verde como la albahaca, 
verde como el trigo verde
verde, verde limón. 
{EL TIEMPO CIRCULAR - OJOS VERDES}

ROCK AND ROLL

ROCK AND ROLL

Cuando ríe, el mundo entero me da igual.

Cuando ríe, el mundo entero me da igual.