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domingo, 21 de agosto de 2011

NY.

La atmósfera de la ciudad se hacía más extraña a medida que transcurrían los días. Era como si algo se hubiera marchado de Nueva York -su realidad o su importancia- y la ciudad estuviese montando un espectáculo para él solo, un espectáculo colosal de autobuses, taxis y gente que caminaba presurosa por las aceras, de televisores enchufados en todos los bares de la Tercera Avenida, de cines con el neón de las marquesinas encendido en plena luz del día, y de efectos sonoros compuestos por el sonar de millares de claxons y voces humanas que parloteaban sin sentido. Parecía que el sábado, cuando su buque soltase amarras, toda la ciudad de Nueva York iba a desplomarse como una gigantesca tramoya de cartón piedra.
Pensó que quizás estaba asustado.


ROCK AND ROLL

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Cuando ríe, el mundo entero me da igual.

Cuando ríe, el mundo entero me da igual.